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Regímenes de pensiones: Qué se debe prever para la tercera edad

por Montserrat Magre


Publicado en Marzo 5, 2018



Actualmente en Colombia, y de hecho en muchos países del mundo, rige un sistema de pensiones que está conformado por dos regímenes, uno público liderado por el Estado, y otro privado en cabeza de fondos privados. El fondo de carácter público es administrado por el Estado, en el caso colombiano actualmente es gestionado por Colpensiones, el cual es un fondo que se rige por los principios de solidaridad y por un financiamiento generacional. Los fondos privados se caracterizan porque en ellos no existe un fondo común o solidario, sino que los aportes pertenecen al afiliado que cotiza. Pero a todos en algún punto de nuestra vida o de nuestra carrera, nos ha surgido el interrogante ¿Son estos sistemas pensionales rentables a largo plazo o colapsarán con el paso del tiempo?

El sistema público, también conocido como régimen de prima media con prestación definida, en razón a sus principios es bastante práctico, pues los aportes pertenecen a un fondo común, eso quiere decir que no pertenecen a nadie en específico, por ello es muy factible que los aportes sean usados por otra persona diferente a la que cotiza actualmente, en razón a que originalmente no le pertenecen exclusivamente a quien cotiza, sino a todos, por esta razón no es posible retirar los aportes cuando se quiera, y en dado caso que la persona no logre alcanzar a obtener una pensión, bien sea porque no alcance a cumplir con uno de los requisitos (semanas cotizadas o edad), este fondo de pensiones no devuelve el saldo, sino que otorga una indemnización sustitutiva.

Por otro lado tenemos el segundo atributo de este fondo que es su financiación generacional, esto quiere decir que las pensiones que se otorguen ahora serán financiadas por los aportes que hagan otros afiliados en este momento, en pocas palabras los aportes que se realizan hoy realmente son el pago de las pensiones de otras personas (que en su momento cotizaron y aportaron al sistema), de acuerdo a esta regla cuando una persona cumplió con las condiciones para adquirir una pensión, los cotizantes del momento con sus aportes contribuyen al pago de la pensión de los adultos mayores pensionados, es decir estamos frente a un ciclo, se cotiza durante la edad productiva para recibir en la tercera edad.

Desde un inicio este sistema se administra por pilares en apariencia prácticos, pero la realidad choca con este modelo ideal, no solo en Colombia sino en muchas partes del mundo, en razón a que existen factores sociales, económicos, culturales que afectan esta dinámica pensional.

Desde el plano internacional la mayoría de países europeos están presentando una baja tasa de natalidad, la población se está quedando solo en los adultos mayores y la juventud está feneciendo ante el paso del tiempo, la población es ajena y reacia al querer criar hijos, lo que conllevará en un futuro a la ausencia de cotizantes que puedan subsidiar las nuevas pensiones y es ahí cuando el sistema se vendría abajo de manera inevitable.

En el caso colombiano el problema no es la natalidad, por familia se puede encontrar un mínimo de 2 hijos y un máximo de 6, 7 y hasta 10 hijos (algunos casos incluso más). El verdadero problema en Colombia no será la usencia de cotizantes sino más bien por factores económicos, la mayoría de las familias que cotizan son aquellas que se encuentran en un estrato socioeconómico estable, que les permite tener una buena calidad de vida, pero esa es la excepción, la regla general es la observancia de familias de escasos recursos que mensualmente lo que pueden obtener de ingresos mensualmente es el mínimo o menos del mínimo, el colombiano de a pie no va a pretender invertir ese mínimo en algo como pensión, sino que prefieren utilizarlo para el diario vivir o para las necesidades básicas de su hogar, lo que les urge satisfacer en el momento. Estas condiciones impiden visionar un futuro, familias de escasos recursos no pueden pensar en un futuro pensional, deben o se encuentran en la inevitabilidad de pensar en el presente, en el ahora, por eso bajo su perspectiva invertir una parte de su salario para poder tener un derecho a una pensión, de la cual no podrán disfrutar sino dentro de varios años, no se les presenta como un negocio muy atractivo.

Teniendo en cuenta lo anterior, fácilmente se puede percibir que llegará un momento donde el sistema de pensiones en Colombia frente al fondo público colapsará, no por una baja tasa de natalidad, ese no es el problema, sino por la condición de la misma población frente a las pensiones y por la falta de pedagogía y conciencia frente a la necesidad futura de tener pensión.

Ahora bien, el régimen de ahorro individual, por afiliarse a un fondo privado, el tener un plan personal obligatorio contribuye positivamente en la acumulación de capital y en el desarrollo del mercado capital. Tener la facultad de ahorrar, incrementa el ahorro a largo plazo e impulsa la inversión en capital productivo, en otras palabras, se contribuye al incremento económico del país.

Estos planes de ahorro obligatorio, se caracterizan también porque no generan repercusiones en el mercado laboral, es decir, los trabajadores al ser dueños de sus propias cuentas donde consignan sus ahorros, pueden traspasarla de un empleo a otro sin necesidad de sufrir sanción o multa alguna por ese cambio o traspaso, además, los trabajadores recuperan sus aportes y con intereses.

Los planes de ahorro obligatorio conllevan igualmente menos repercusiones en el ámbito fiscal, ya que los usuarios reciben únicamente el valor de sus aportes y los intereses generados por sus inversiones, al contrario de lo que sucede con los fondos públicos, donde existe una presión política para aumentar el gasto público en las pensiones que el Estado a través de los mismos aportes de los jóvenes que actualmente cotizan puedan solventar a los pensionados de hoy; también sucede que los fondos de previsión han concedido préstamos al gobierno con tasas de interés inferiores a las que se manejan en el mercado, por lo que las pensiones futuras se van reduciendo gradualmente y el costo del endeudamiento público va en aumento. Con los planes de ahorro obligatorio, los usuarios no sufrirán la reducción de sus pensiones como sí quizás lo hará el trabajador que cotiza con el régimen de prima media.

Otro factor que beneficia a los afiliados es poder retirar los fondos antes de la jubilación, esto favorece a los grupos de ingreso mediano y alto. En cuanto a la redistribución, en los fondos privados no existe una redistribución de los aportes como sí sucede en los fondos públicos, pues los beneficios son proporcionales a los aportes que cada afiliado haga, es decir, se benefician con sus propios aportes, en este régimen se evita la redistribución entre generaciones de los sistemas de reparto.

Para poder hacer parte y realizar aportes en una cuenta de un fondo privado, hay que cumplir con ciertos requisitos de ingreso y márgenes de capital que establecen estos fondos. Los aportes, es decir, esos activos que depositan los afiliados al fondo privado de pensiones, le pertenecen únicamente a ellos, a los afiliados, por lo que se denota que ni son secuestrables ni son susceptibles de sufrir las pérdidas financieras en las que recaigan las administradoras de fondos de pensiones.

Existe por tanto, una reglamentación financiera, la cual tiene como objetivo principal la salvaguarda de los afiliados contra la conducta fraudulenta o imprudente que pueden realizar las administradoras de fondos; para esto, se suministra información regularmente a los usuarios del sistema. Los usuarios o afiliados, tienen derecho a unas garantías públicas que tienen como objeto asegurarles algún tipo de cobertura a cada afiliado; en otros países donde existe un sistema de ahorro obligatorio, se le garantiza al menos una pensión mínima a las personas cubiertas por ese sistema.

Pues bien, hemos agotado un resumen de los beneficios y fortalezas que conlleva afiliarse a un fondo privado, pero ¿qué debilidades tiene este régimen de pensiones?

Como primer aspecto negativo, las personas que se afilien a este régimen privado deben conocer que asumen el riesgo de que sus fondos de retiro se afectan con las inversiones, lo que quiere decir, que si el resultado de las inversiones es bajo o negativo, la persona verá que su pensión será menor de lo que esperaba. Igualmente puede ocurrir que las personas tengan una vida más larga de la esperada o de la expectativa de vida que tenían, sus ahorros pueden agotarse antes de lo esperado o planificado.

Otro aspecto negativo es cuando las tasas de los aportes son más altas de lo que esperan los afiliados y ven que sus expectativas de ahorro disminuyen, al ser así el sistema, los trabajadores acuden a diversas maneras para evadir esto, como lo es el mercado informal, la subdeclaración de los salarios cubiertos y la sustitución de los salarios por especie.

Desde que surgieron estos fondos de pensiones privados con la Ley 100 de 1993, han existido varias críticas, primero en cuanto a cómo contribuyen a las personas a enfrentar la pobreza, con este régimen quizás se evite la pobreza de los trabajadores de medianos y altos ingresos, pero no lo hace para las personas de bajos ingresos ni para personas con carreras interrumpidas, por lo que se evidencia que estas personas probablemente nunca puedan acumular los aportes necesarios en sus cuentas para luego poder mantenerse y vivir dignamente durante su vejez, se crea una inseguridad para estas personas y no les genera protección en ese sentido.

Para concluir, los sistemas de pensiones públicas han establecido altos impuestos sobre la nómina, lo que ha hecho que los costos en las empresas hayan incrementado, también han llevado a los trabajadores a adentrarse en el mercado informal para así evadir los altos costos que conlleva afiliarse y recibir a cambio un ahorro no tan alto como el que se habría esperado. En cambio, como conclusión en cuanto al sistema de ahorro individual, se observa que tiene más fortalezas que debilidades, principalmente porque se fundamentan en que el trabajador se beneficia directamente con sus aportes. Todo depende del trabajador y sus condiciones, éste deberá estar lo suficientemente informado de los beneficios y aspectos negativos de ambos regímenes, el trabajador debe medir sus capacidades para asumir un sistema u otro, conocer sus circunstancias y así tomar una decisión más acertada para su futuro.

Referencias:
Ley 100 de 1993
https://www.minsalud.gov.co/proteccionsocial/RiesgosLaborales/Paginas/sistema-general-pensiones.aspx
http://www.eltiempo.com/economia/sectores/el-sistema-de-pensiones-en-colombia-y-en-otros-paises-203404